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Gamificación y engagement: por qué pensar en los perdedores crea mejores experiencias
Imagina esto…¡Lanzas un concurso espectacular! El premio es un coche último modelo. Participan 10.000 personas.
Una gana.
9.999 pierden.
La ganadora estará eufórica, claro. Compartirá su alegría y recordará tu marca con una sonrisa. Pero ¿qué hay de las otras 9.999? ¿Qué sensación les queda? ¿Qué recuerdo tienen de tu marca?
Ahí está el verdadero desafío.
El 99,9% importa más que el 0,1%
Las marcas invierten fortunas en diseñar premios espectaculares. Coches, viajes, experiencias VIP. Todo para ese instante glorioso en el que alguien gana y lo celebra en un vídeo viral.
Pero casi nadie diseña la experiencia del perdedor. Y eso es un error estratégico monumental.
Porque ese 99,9% que no gana es, en realidad:
- quien compra tus productos.
- quien habla de tu marca.
- quien decide si vuelve a participar… o no.
La gran pregunta no es quién gana el coche. La gran pregunta es: ¿qué se llevan los que no lo ganan?
Cuando perder también es ganar
Todo el mundo sabe que ganar en un sorteo o en la Lotería es difícil, si no que se lo pregunten a los de Villamanín…las probabilidades no engañan.
Pero hay algo que sí puedes controlar: que participar sea divertido, emocionante, memorable y significativo.
Las marcas inteligentes no diseñan sólo para ganadores. Diseñan para que los perdedores piensen:
- «Me ha gustado la experiencia»
- «No he ganado, pero me he divertido»
- «Esta marca es diferente, la próxima vez tendré más suerte»
- «Quiero seguir atento a lo que propongan»
Cuando un perdedor piensa así, la marca ha ganado.
La anatomía de una derrota bien diseñada
Gestionar la decepción es un arte. Y las marcas que lo dominan convierten la frustración previsible en gratitud inesperada.
No es casualidad que muchas estrategias de gamificación fracasen precisamente aquí: se centran en la mecánica visible de premios, rankings, puntos y olvidan diseñar la experiencia emocional de quien no gana.
De hecho, este es uno de los errores más habituales en gamificación y una de las principales causas de abandono temprano de este tipo de iniciativas.
¿Cómo evitarlo? Activando tres palancas clave del Behavioral Design:
- Premios menores, pero abundantes. No todo el mundo puede llevarse el coche, pero muchos pueden ganar algo. Descuentos exclusivos, productos de muestra, acceso anticipado, puntos canjeables. Premios de poco valor económico pero alto valor percibido … .Cuando la mayoría se lleva algo, la experiencia cambia por completo.
- Reconocimiento simbólico. Un mensaje personalizado. Un distintivo digital. Un lugar en el ranking de participantes. Cualquier señal que diga «hemos visto tu esfuerzo, Importas»… Eso convierte a un participante anónimo en alguien valorado.
- Cuidar el momento del «no has ganado». Este momento es crítico. No es lo mismo decir: «Lo sentimos, no has sido el ganador»…que decir: «Gracias por participar, muy pronto tendrás otra oportunidad. Mientras tanto, disfruta de este 20% de descuento exclusivo para ti». Mismo resultado, experiencia radicalmente distinta.
El premio invisible: que sigan jugando
Los premios grandes atraen. Eso nadie lo discute. Son el gancho. El titular. La promesa.
Pero la experiencia de participar es lo que retiene.
Cuando diseñas pensando en los perdedores, no construyes sólo una campaña puntual. Construyes un vínculo emocional.
Estás diciendo «tu participación tiene valor, incluso si no ganas».
Y eso genera confianza. Curiosidad. Ganas de volver a intentarlo. Porque participar ya es, en sí mismo, una recompensa.
El verdadero premio para ti
Aquí está el secreto que pocas marcas comprenden: tu recompensa no es tener un ganador feliz. Tu recompensa es tener 9.999 perdedores que quieren seguir jugando contigo.
Que hablen bien de tu marca. Que la recomienden. Que la próxima vez que lances algo, estén ahí, esperando. Que su opinión sobre ti crezca con cada interacción, ganen o no.
Eso es un engagement real.
Eso es fidelización estratégica.
Eso es diseño de experiencias que funciona.
Porque al final, una estrategia ganadora no se construye solo pensando en quién gana el premio, sino en cómo hacer que todos se sientan afortunados por haber participado.
Lectura relacionada
Diseñar para los perdedores no es una excepción, sino un patrón que se repite en muchas estrategias de gamificación que funcionan.
En este artículo analizamos por qué fracasan muchas estrategias de gamificación, qué errores se repiten y cómo el diseño conductual permite evitarlos:
Por qué fracasan muchas estrategias de gamificación (y cómo diseñarlas para que funcionen)
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